El horror de las Bibliotecas Públicas por Matías Rivas

Con bibliotecas municipales como las de hoy, Chile tendrá para el Bicentenario un país más precario, más violento y menos relevante. Si no ponemos recursos en las bibliotecas seremos un país de indigentes culturales.

Matías Rivas

Una demostración evidente de nuestra degradación política y cultural es el estado calamitoso en que se encuentran las bibliotecas de las comunas más pobres y alejadas. Los alcaldes en campaña prometen todo tipo de mejorías a las comunas, incluyendo una mejor educación, pero hasta el momento nadie ha mencionado que parte central de ésta depende del acceso a los libros, que, como sabemos, tienen precios prohibitivos para quienes viven en dificultades o apreturas económicas. Sin bibliotecas de calidad es imposible mejorar el nivel educacional. Los profesores y los padres de los alumnos ganan sueldos que les impiden comprar libros, así que la única oportunidad de leer es a través de préstamos. Sin embargo, se les exige a los profesores estar al día en sus materias, como si fueran unos privilegiados, y a los padres se les pide que ayuden a sus hijos a estudiar.

Las bibliotecas de los colegios y comunidades dependen de las compras que cada año hace el Consejo Nacional del Libro. Las adquisiciones, sin embargo, están sujetas a una serie de restricciones: no se pueden comprar textos de autores extranjeros, ni libros publicados fuera de determinadas fechas y tampoco se pueden adquirir libros traducidos, lo que es inverosímil. Es decir, son compras demasiado limitadas, que hacen imposible tener los textos necesarios.

Sin el soporte de bibliotecas públicas, el esfuerzo que algunos profesores emprenden para formar hábitos de lectura se pierde: el vacío se traga sus consejos, estímulos, recomendaciones. Los países desarrollados lo saben y, por lo mismo, tienen bibliotecas acogedoras, diversas y abiertas en la noche. En nuestro país, en cambio, se pone la mayor parte del dinero de la cultura en otros sectores, dejando de lado el rol de las bibliotecas como lugares clave para aprender y disfrutar del conocimiento.

Por razones de presupuesto, abren durante pocas horas y no tienen la infraestructura mínima para dar un buen servicio, ni los volúmenes básicos para llamarse biblioteca.

No siempre fue tan devastador el paisaje. Neruda y la Mistral, para dar dos ejemplos elocuentes, leyeron sus primeros libros en las bibliotecas de los precarios colegios en los que estudiaron. Hace décadas era un signo de distinción el sistema de préstamo y la envergadura del fondo de publicaciones adquiridas por cada institución con fines educacionales. Incluso muchos lectores donaron sus bibliotecas como una manera de ayudar a la comunidad, confiados en que entregaban tesoros. Sin embargo, la falta de recursos ha impedido que muchos de los volúmenes regalados estén a disposición del público. Algunas joyas bibliográficas están en bibliotecas sin personal o en bodegas o fueron perdidas, robadas o vendidas a librerías o a coleccionistas inescrupulosos.

La Presidenta Bachelet dijo, en medio de la primera revuelta de los pingüinos, que durante su gobierno se haría la mayor revolución educacional jamás vista. Entre lo que solicitaban los primeros líderes estudiantiles estaba la mejora de bibliotecas. La Presidenta los escuchó junto a sus asesores, pero la promesa quedó en nada. El maletín literario no va en el sentido de armar bibliotecas comunes, sino familiares y, por lo mismo, pobres. El maletín es una apuesta experimental, sin precedentes. La tarea quedará para el próximo gobierno, que esperamos que tenga la suficiente integridad para subvencionar las bibliotecas y así mejorar la educación. De no ser así, tendremos para el Bicentenario un país cada vez más precario, más violento y menos relevante. No basta con que lean las élites que compran en las librerías. Si no ponemos recursos en las bibliotecas seremos un país de indigentes culturales.

Fecha: 29 de agosto de 2008.

Fuente: Diario La Tercera

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Bibliotecas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s