Investigación contradice creencia de que los cuentos de hadas nacieron de la tradición oral

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Un libro de la académica neoyorkina, Ruth B. Bottigheimer, dice que fue al revés: primero se escribieron y luego se contaron.

Por siglos se supo que los clásicos cuentos infantiles, en especial los de hadas, provenían de la tradición oral y que algunos escritores como los hermanos Grimm o Perrault, los recogieron para darles su forma definitiva.

Pero una profesora de la Universidad Stony Brook de Nueva York ha puesto en entredicho esta creencia. En Fairy Tales: A New History (Cuentos de Hadas: Una nueva historia), Ruth B. Bottigheimer afirma que este tipo de narraciones vieron la luz de forma impresa e incluso aporta una fecha para su nacimiento: a mediados del siglo XVI.

Según los estudios realizados por esta profesora, esa idea clásica sobre los cuentos de hadas es falsa. “El análisis literario lo socava, la historia de la literatura lo rechaza, la historia social lo repudia y la historia editorial lo contradice”, sentencia Bottigheimer, que sitúa en la Venecia del siglo XVI el nacimiento de un tipo de cuento de hadas muy específico: el cuento de “ascenso”, según lo denomina.

El ejemplo más claro de este tipo de narración es el de La Cenicienta, en el que, gracias a la magia, una muchacha pobre consigue la riqueza y el matrimonio con un príncipe. Bottigheimer desmitifica la historia y la enmarca en la situación económica y social de Venecia en el siglo XVI: sumergida en una grave recesión económica y con unas leyes que prohibían el matrimonio entre nobles y plebeyos.

La académica, según informaciones del diario británico The Guardian y recogidas por agencias, argumenta que los elementos clásicos de un cuento de hadas -los objetos mágicos y el enriquecimiento repentino de un personaje- no eran nuevos en el siglo XVI. “Lo que fue diferente fueron esos cuentos de hadas ‘de ascenso’ construidos en ese tipo de esperanzas generalizadas de una mejora en sus vidas”, argumenta.

En su libro, Bottigheimer señala que ese tipo de género fue inventado por Straparola, autor de una colección denominada Le piacevoli notti (Las noches apacibles) en torno al año 1550, en la que se encuentra la primera versión conocida de El gato con botas. De Straparola, cuya colección se vendió bien en Italia -asegura- estos cuentos habrían dado el salto a países como Francia o Alemania.

Fuente:  La Tercera

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