La “carreta literaria” pasea por la FIL

 

Hoy me tocó conocer a un verdadero promotor de lectura, su nombre: Martín Murillo, creador de proyecto “la carreta literaria”, que hoy cautiva a los miles de visitantes de la FIL

Juntos fuimos a visitar la Preparatoria de Tonala, localidad distante unos 40 minutos de Guadalajara. Este establecimiento educacional es uno de los 45 proyectos que maneja la Universidad de Guadalajara, y es el paso esencial de todo joven de la ciudad para ingresar a la educación superior.

Esta visita forma parte de las actividades de la FIL (“Ecos de la Fil”) y que pretenden abrir la Feria, sus actividades y participantes, a escuelas, jardines infantiles y preparatorias.

Yo fui invitado por José Luis y Juan Gabriel, profesores universitarios y parte del staff de la Feria, quienes junto a Martín, nos acompañaron a este encuentro con jóvenes.

  

En esta ocasión, Murillo nos contó cómo se inició en la promoción de la lectura, su cambio de vida desde vendedor de agua a prestador de libros, y de cómo pretende hacer crecer su proyecto hasta formar grupos de lectores en todos los países que visita, organizados bajo las redes sociales de Internet.

Martín Murillo es el tercero de tres hermanos. Nació en Chocón, en la frontera con Panamá, de padre militar y lector; y madre ama de casa. Martín fue el único que heredó la afición por la lectura y el gusto por la vida nómade. Vivió en diversos países antes de convertirse en vendedor de bolsas de agua en Cartagena de Indias, donde reside actualmente. Limpió autos, trabajó en fábricas, y además nunca terminó la escuela, sólo llegó a 5° básico, a diferencia de sus dos hermanos: un matemático y un geólogo.

Fue en Cartagena donde cambió su vida, al vender agua frente a la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, donde conoció a Jaime García Márquez (hermano del Premio Nobel colombiano), quien lo introdujo en el mundo de las letras, las conferencias y los congresos literarios, al descubrir que Murillo siempre leía libros, de preferencia, de Saramago o Hemingway.

De esta forma, Murillo decidió que todas las ganancias de su trabajo de vendedor de agua las gastaría en comprar libros, para leerlos y luego, para prestarlos. Así comenzó- Un amigo ingeniero diseñó su carro (tomando como referencias su peso y su altura); y  con importantes empresarios de Cartagena consiguió dinero para financiar los gastos y su sueldo.

El 27 de mayo del 2007 su aventura comenzó: la Carreta Literaria ya era realidad, pero, ¿de qué se trata el proyecto?. La Carreta Literaria visita escuelas, plazas y universidades prestándole libros a los lectores y a los no tanto. Gratis, sin inscripción ni catalogación, sólo por el gusto de leer. El resultado, Murillo recorre el mundo contando su experiencia y formando en cada lugar que visita un “círculo literario” que promueve por Facebook.

Y a pesar de ser el regalón de Bill Clinton y Alvaro Uribe, a Murillo le siguen gustando las cosas simples: leer un libro, beber un jugo de mango, piropear a  una bella chica, ver sonreír a un niño. Esa es su vida.

Para saber más acerca del proyecto, pueden visitar su Blog y su Facebook. Además, Martín visitará Chile en el marco del Congreso de la Lengua Española a realizarse en Valparaíso en enero próximo.

Claudio Aravena G., desde GDL – Jalisco.

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